VERSOTERAPIA

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2007

LITERATURA Y MEDICINA

LITERATURA Y MEDICINA
LIBRO DEL DR. EDGARDO MALASPINA : LITERATURA Y MEDICINA

VERSOTERAPIA

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domingo, 28 de diciembre de 2025

sábado, 27 de diciembre de 2025

POEMA 11 DE JOSÉ MELÉNDEZ. POEMAS DE BOLSILLO III.

 

11

LOS DÍAS DE NAVIDAD.

 


 

 

Los días de Navidad son agua clara

de estrellas y recuerdos...

La poesía es como el aula de clases

de la primaria.

(José Meléndez)

 

 

viernes, 12 de diciembre de 2025

POEMA 10 DE JOSÉ MELÉNDEZ, POEMAS DE BOLSILLO III.

 

10

UN BANANO Y UN ADIÓS

 

 


 

 

El tren anunciaba su partida

en el andén se arremolinaban las lágrimas

 un último beso, un abrazo, un hasta  luego

un amor que no viaja en primera clase

corazones desgarrados

y bananos que flotan en el aire...

jueves, 11 de diciembre de 2025

POEMA 9 DE JOSÉ MELÉNDEZ. POEMAS DE BOLSILLO III.

 

9

LA LUNA DERRAMA LÁGRIMAS.

 


 

 

Las chicharras llaman la lluvia

y no acontece

la luna derrama lágrimas

 y los chubascos se hacen presentes.

 Los aparecidos deambulan por las calles

buscando la quietud de sus vidas pasadas.

La noche desvanece los espantos

temen a la claridad.

Los amantes se despiden,

el ruido de motores inunda  el amanecer

los paisanos llenos de plusvalía

van al trabajo

 mañana será igual

la monotonía es el lenguaje de los pobres ...

miércoles, 10 de diciembre de 2025

POEMA 8 DE JOSÉ MELÉNDEZ. POEMAS DE BOLSILLO III.

 

8

HACIA LA NAVIDAD.


 

 

La distancia no existe

cuando a tu lado están tus amores

y allende la geografía

 los kilómetros

 las latitudes tienen a tu lado

 la mano amiga fraternal

 la voz que en susurros te dice:

¡Feliz Navidad!

martes, 9 de diciembre de 2025

POEMA 7 DE JOSÉ MELÉNDEZ. POEMAS DE BOLSILLO III.

 

7

CUANDO LA NOCHE SE HA QUEDADO SIN LUNA.


 

 

Después de tantos reveses

 tantas caídas

busca un triunfo

una victoria

y con ella creerás  sellar el infortunio.

Cuando las pérdidas son mayores a los logros

debes levantarte más temprano

 y dormir cuando la noche se ha quedado sin luna.

lunes, 8 de diciembre de 2025

POEMA NRO 6 DE JOSÉ MELÉNDEZ. POEMAS DE BOLSILLO III.

 

6

EN LA IGLESIA.


 

Hoy es domingo de letras y liturgias

las iglesias, los recintos donde se adora al Señor,

están muy concurridas.

La oración se perfuma con incensios de milenios.

 buscas en el bolsillo una moneda:

La limosna  que piensas abrirá tus pasos a las puertas del cielo.

domingo, 7 de diciembre de 2025

POEMA NRO 5 DE JOSÉ MELÉNDEZ. POEMAS DE BOLSILLO III.

 

 

5

EN BUSCA DE MI ESTRELLA.


 

Levantó mi mano derecha

para peinar mis cabellos hacia adelante

y tapar mi frente despoblada

 mientras mi mano izquierda

acaricia mi rostro, borra las arrugas

y calla la angustia de los años.

 

 Después ambas manos se juntan

y se elevan al cielo

 para contar   estrellas  y buscar la mía.

Desde las profundidades de la noche

a lo lejos, esa estrella titila y me saluda.

 Soy feliz un día

cuando no esté en esta ventana

me buscan en el cielo

y desde allá con todo el gusto

responderé sus mensajes...

EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO.

 

A PROPÓSITO DE UN ANIVERSARIO MÁS DE LA MUERTE DE JOHN LENNON (8 DE DICIEMBRE DE 1980) Y SU RELACIÓN CON UN LIBRO MALDITO:EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO.

Edgardo Rafael Malaspina Guerra




 


1

Chapman, el asesino de John Lennon, se creyó el héroe de la novela de Salinger y esperó a la policía hojeando El guardián entre el centeno. John Hinckley Jr., que intentó asesinar a Ronald Reagan, tenía la novela entre sus preferidas. Charles Manson y otros connotados asesinos también encontraron señales para sus desmanes en El guardián entre el centeno. Por eso esta novela es considerada “un libro maldito”.

2

Holden Caulfield, el héroe de la novela, joven de 16 años, es expulsado del liceo por su bajo rendimiento. Decide no regresar a casa y vagar por las calles de Nueva York, mientras planifica emprender un largo viaje de aventuras. Empieza a narrar sus cuitas en un lenguaje propio de los adolescentes, y considera a todos los adultos como perfectos estúpidos, farsantes e hipócritas. Visita bares, prostíbulos, hoteles baratos; se pone otro nombre, se quita la edad, critica todo a su alrededor, todo le repugna (me da náuseas) y hace preguntas ridículas para ver la reacción de la gente: ¿Dónde se meten los patos en invierno?

3

En su narración habla de su depresión, se califica de “un poco ateo”, rebelde y cobarde. Asesina, pero solo en sus pensamientos. Manifiesta ideas suicidas. Bebe alcohol, fuma y es frugal en las comidas. Sus expresiones son hiperbólicas: un largo rato son cincuenta años. Unos cuantos metros son miles de kilómetros

4

Muchas palabras las usa reiteradamente: maldito (237 veces dice un experto), bastardo (58 veces), mierda, mentiras, imbéciles, insoportables, lástima, burlas, necios, soledad, depresión, odio, sexo, marica, etc.

5

Pero ¿Por qué este libro ha servido de numen a muchos asesinos?

Porque son unos psicópatas que no entendieron que el libro describe la psicología de la adolescencia, la “etapa fascistoide” de todos los humanos, como dijo alguien por allí, y que con el tiempo será superada. Cierto, las palabras vulgares pueden incitar al mal, según lo establece la neurolingüística, pero nuevamente debemos ubicarnos en el contexto de la obra, única en su género: así pensamos cuando somos jóvenes y creemos que solo nosotros tenemos la razón. “Ya no soy tan joven como para saberlo todo”, dijo una vez Mark Twain.

6

Holden Caulfield me cae muy bien. No le gusta lo que enseñan en la escuela, pero lee libros, ama la poesía, visita museos, demuestra buenos sentimientos hacia los pobres, aunque tiene el conflicto de todos los jóvenes: no sabe lo que quiere de la vida.

Cuando Holden recuerda el poema de Robert Burns que habla de “dos personas que se encuentran a través del centeno”, y afirma que él desea salvar niños -que saltan al centeno- para que no caigan a un precipicio (Yo quiero ser el guardián entre el centeno), definitivamente, es una persona bondadosa y muy compasiva.

Pero esa parte no le interesó a los psicópatas arriba mencionados.

7

He gozado un mundo leyendo este libro, he reído mucho: así oigo hablar a los jóvenes, con lo giros idiomáticos respectivos de los nuevos tiempos, y así pensaba yo en gran medida.

8

Reírse de etapas superadas, saber que en resumidas cuentas llegaste a ser persona de bien, y burlarse de uno mismo es encontrar aquello que andaba buscando Juan Ponce de león: La Fuente de la Juventud.          


jueves, 4 de diciembre de 2025

DÍA DEL PROFESOR UNIVERSITARIO.

FELICITACIONES A LOS PROFESORES UNIVERSITARIOS DE VENEZUELA.

Edgardo Rafael Malaspina Guerra





1

Hoy es el Día del Profesor Universitario. Aprobado por la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (Fapuv) y el Consejo Nacional de Universidades (CNU), el 5 de diciembre de cada año se celebra el Día del Profesor Universitario, para conmemorar la aprobación de la Ley de Universidades de 1958.

2

La docencia ha sido una de las cosas más felices que ha pasado en mi vida, porque se aprende, más y mejor, cuando se enseña. Y este aprendizaje proviene del trato con la gente y también, por supuesto, de los libros.

3

Fui y sigo siendo exigente con mis alumnos, porque el alguna parte leí que las piedras sometidas a muy altas presiones se convierten en diamantes; así mismo, nuestras exigencias hacia nuestros pupilos los transforman en buenos profesionales.

4

Estoy muy orgulloso de que entre mis estudiantes hoy en día haya médicos brillantes. Los profesores siempre debemos pensar que nuestros alumnos nos superarán. Entonces uno puede decir con jactancia y hasta con alegría: ¡A ese muchacho yo le di clases!

6

Comparto una caricatura que me hicieron mis alumnos. Algunos, los menos, pensaban que era el propio diablo por mis exigencias; otros, creo que la mayoría, pensaban lo contrario.

viernes, 28 de noviembre de 2025

JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ COMO ESCRITOR.

 

EN EL DÍA DEL ESCRITOR VENEZOLANO.

 

JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ COMO ESCRITOR.

 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra.





1

Además de sus escritos estrictamente científicos y ligados a su labor docente, José Gregorio Hernández hizo también una serie de publicaciones de corte literario.

 Estas publicaciones (casi todas en El Cojo Ilustrado), sus cartas inéditas de la juventud y sus ensayos filosóficos tienen un perfil propio que le dan un estilo genuino y exquisito como escritor. Sus contemporáneos así lo entendieron y los elogios y apreciaciones positivas fueron muchos.

 

En El Cojo Ilustrado Hernández publicó “El señor Nicamos Guardia” (1893), “Visión del arte” (1912), “En un vagón” (1912), y “Los Martínez” (1912). Sobre este último trabajo, Mario Briceño Iragorry dijo: “La página que publicamos de él indica una pluma hábil de dotes literarias no comunes y bastaría para consagrar una reputación”.

2

Apenas recibe su diploma de médico, el joven Hernández empieza a trabajar en la provincia. Tiene entonces 24 años y escribe a sus amigos acerca de lo que hace y de lo que piensa hacer. Santos Dominici escribe sobre esas cartas:

 

“No se busque, pues, en esas hojas amarillentas por el tiempo hondas concepciones filosóficas, ni grandes descubrimientos científicos o nuevas formas literarias, sino menos autógrafos juveniles de aquella personalidad excepcional única en nuestros fastos, por el conjunto de sabiduría y virtudes”.

 

 Cuando Hernández escribe sobre sus enfermos, los hospitales, los viajes y dificultades para atender a sus pacientes nos recuerda a Mijaíl Bulgákov y sus “Notas de un médico novel”.

En un relato denominado “Tormenta”  el escritor y médico ruso Bulgákov habla de un joven galeno que viaja para atender a una mujer enferma y lucha tenazmente contra las condiciones climáticas adversas. En una carta JGH dice: “En días pasados me vinieron a buscar para ver un enfermo, eran las seis de la tarde y el lugar donde me encontraba distaba de mi casa como unas seis leguas, estaba metido en la serranía. Con toda paciencia hice ensillar mi caballo –que dista mucho de ser bueno- y tomé rumbo hacia el pueblecillo seguido del sujeto que vino a buscarme en magnífico caballo. Habíamos caminado como dos leguas cuando la noche se nos vino encima, negra como pocas y tempestuosa; le hice notar a mi compañero que mi caballo tenía tendencia a cabritarse y que el suyo quería imitarlo, a lo cual me respondió que eso nada tenía de particular, porque como bien podía ver, dentro de poco se desencadenaría una tempestad y lo mejor era acelerar nuestras cabalgaduras para ganar camino y sobre todo tiempo . Tal advertencia no era para tranquilizarme, pero yo seguí avanzando con cierto malestar que al principio atribuí a inquietud por la proximidad del peligro y luego me convencí, era más bien producida por la inmensa cantidad de fluido eléctrico de que estaba cargado el ambiente. Media hora después estalló el primer relámpago inmenso, inaudito, parecía como si nos hubiéramos sumergido en un océano de luz; se veía todo: los cerros, las hondonadas, y el cielo lleno de agua. Ciego me quedé durante cinco minutos y solo volví de mi estupor porque mi caballo que se había encabritado, no me derribó milagrosamente y corría con furia siguiendo al de mi compañero que había manifestado de modo idéntico su espanto. Pocos segundos después vino el trueno e inmediatamente grandes gotas, convertidas luego en verdaderos chorros, nos inundaron, y lo que es peor, humedecían el camino de tal suerte que nuestras bestias no caminaban, si no rodaban”.

3

 En otro aparte, hablando de su paso por las montañas, Hernández escribió: “La sensación que se experimenta al contemplar el páramo, es de una naturaleza muerta, llena de desolación y un frío que nos hiela los huesos; la luz solar parece más bien una luna, y la atmósfera está tan enrarecida que es difícil encontrar aire bastante para respirar y se lega muchas veces a sentir disnea.”

 

Luego remata: “En esos lugares, se experimenta la necesidad de conversar en alta voz y aun de gritar, porque a la vista de tal soledad con tan poca luz, escaso el aire y la vegetación tan raquítica, cree uno llegar a la afonía y hasta la afasia”.

 

4

 

Desde muy joven Hernández se apasionó por el mundo de las letras. Leía textos traducidos del francés. Le gustaba la lectura de obras de teatro. Del  libro de Leonardo Fernández de Morantín sobre los orígenes del teatro español dijo: “Me doy cuenta de lo útil que es el estudio de las obras de teatro, pues si hoy que apenas conozco la evolución del teatro español a través de los siglos, me deleito leyendo algunas de las comedias de las que afortunadamente tengo aquí; como gozaría leyendo a Shakespeare en su propia lengua”.

 

Luis Razetti se refirió a Hernández como escritor: “A la obra de la cultura nacional legó hermosos capítulos de ciencia alta y profunda y deliciosas páginas escritas en el más puro lenguaje del arte clásico”. Precisamente ese lenguaje del arte clásico puede apreciarse nítidamente en el trabajo de JGH         intitulado “Visión del Arte”.

 

En “Visión del Arte” las palabras se hilvanan con la belleza y precisión de los poemas en prosa. En un sueño fuerzas poderosas le hacen una revelación al autor: “La tarde estaba cálida, tempestuosa y cargada de fluido eléctrico que obraba implacablemente sobre mis nervios, comunicándoles como unas corrientes no interrumpidas de malestar. Había tenido durante el día un trabajo fuerte y emocionante, y me sentía con un cansancio físico muy pronunciado”.

 

Luego continúa: “A mi alrededor los objetos tomaban formas fantásticas, moviéndose caprichosamente y agitándose en baile siniestro y lúgubre. En particular un jarro de viejas flores que estaba olvidado sobre la mesa en que me había puesto a escribir me producía la ilusión de que estaba haciendo toda suerte de contorsiones, se inclinaba a la derecha y a la izquierda con cierto aire de burla, y por último creí verlo que se doblaba más profundamente como si me hiciera una cortesía, hasta que, tomando vuelo, se desprendió de la mesa y fue a colocarse sobre la puerta entreabierta de la habitación”.

 

 Más tarde remata: “Entonces pude ver en el dosel del trono en el que se hallaba el recitante esta inscripción en letras refulgentes:  ¡poesía! ¡Eres de todas las bellas artes la más excelsa! ¡Eres el arte divino!” “Traté de ver si la aparición estaba a mi lado como antes y nada pude distinguir. Hice un esfuerzo mayor para abrir los ojos y mirar alrededor, y entonces fue cuando empecé a volver a la realidad… En el suelo estaban unas cuartillas caídas de la mesa: en una de las cuales había un renglón medio borrado en el que pude leer: capítulo segundo del arte”.

6

Sobre  “Visión del Arte”  Juan Carlos Chirinos escribió: “El texto de corte fantástico presenta una escena romántica: el medio ambiente tempestuoso como correspondencia a los agitados pensamientos del escritor. El toque literario laudable es el efecto de circularidad,  pues su estructura anular regresa al lector al inicio, sumando ambigüedad a la fantasía”.

 

Pintura:

José Gregorio Hernández en los Morros. Cuadro del pintor comunitario José Gregorio Parra, de La Victoria, Edo. Aragua. Cortesía de los estudiantes de primer año de Medicina, Sección H. 2010. (Museo de Historia de la Medicina de la Universidad Rómulo Gallegos. San Juan de los Morros).

 

viernes, 14 de noviembre de 2025

POEMA NRO 4 DE JOSÉ MELÉNDEZ. POEMAS DE BOLSILLO III.

 

4

LA PENA DE LA SOLEDAD.


 

La soledad es una pena

que conduce a más soledad.

Creo en Dios.

Voy sin desenfreno

esperando la caricia del Señor.

jueves, 13 de noviembre de 2025

POEMA NRO 3 DE JOSÉ MELÉNDEZ. POEMAS DE BOLSILLO III.

 

3

 

LA LUNA LLENA TE CANTA.


Tú eres hermosa y creces a  cada instante

en la soledad

 la luna llena te canta

 y baila al compás de tu amistad...

Duerme.

Mañana cuando despiertes

el ladrido de el nuevo día

sembrará el guarapo

del café coloquial del valle donde vives ...

miércoles, 12 de noviembre de 2025

POEMA NRO 2 DE JOSÉ MELÉNDEZ. POEMAS DE BOLSILLO III.

 

2

RECORRIDO POR LA CARACAS DE LOS TECHOS ROJOS.






Mi cordón umbilical está sembrado

en las raíces de una mata de ciruela

 en San Sebastián de los Reyes.

Desde allí quiero que cuatro guacamayas

 me desentierren y me lleven a pasear

 por la Caracas de los techos rojos,

  al Waraira Repano de la Caracas vieja,

  bañarme en la laguna de Catia

y brocearme en el río Guaire de la Caracas de antaño

  visitar al Libertador en su ecuestre plaza

tomar un café en la esquina de Junín

 subir a Miraflores

al 23 de enero, y desde allí

dormir en la quietud de los disparos adolescentes

 de pistolas de agua del Carnaval

de papelillo de la Caracas que se fue

 con la muerte de Billo Frómeta, Cheo y su Orquesta...

lunes, 10 de noviembre de 2025

POEMA NRO 1 DE JOSÉ MELÉNDEZ. POEMAS DE BOLSILLO III

 

1

EL ESPACIO INFINITO DE LA SOLEDAD.


 

 

Los gallos de mi pueblo

cantan vida eterna en las madrugadas

los cocuyos se desprenden del cielo

y alumbran los caminos

para venir a verte.

No te encuentro

será mañana un nuevo día

un nuevo amanecer: en Dios confío.

 Los sinsabores no me atraparán

 mi carrera sembrará nuevo récord

en el espacio infinito de la soledad...

domingo, 9 de noviembre de 2025

POEMA NRO 100 DE JOSÉ MELÉNDEZ. POEMAS DE BOLSILLO II,

 

100

LA SOLEDAD Y LA POBREZA.


 

 

En mi vida anterior

yo era un hombre rico

disfrutaba de placeres  y vicios

 y todos me querían.

En mi vida actual

mi riqueza es la soledad y la pobreza,

entonces, me pregunto:

¿Será bueno morir ahora mismo

y reencontrarme con la verdadera pobreza?

sábado, 8 de noviembre de 2025

POEMA 99 DE JOSÉ MELÉNDEZ. POEMAS DEBOLSILLO II.

 

99

LA MANO DE DIOS.

 


 

 

¿Dónde estaba la mano de Dios a la hora fatídica de Hiroshima y Nagasaki?

Le pregunto al Señor,

y no obtengo respuesta.

Profeso  amor, fe y confianza

a Jesús de Nazareth, hijo de Dios.

Indago al Todopoderoso

y  no me responde.

 Seguiré buscando respuesta

del porqué la mano invisible

del Dios del universo

no detuvo la más cruel

de la matanza de civiles inocentes

 y el chantaje de un país al resto de las naciones.

 La verdad nunca dejaré de creer en esa fuerza infinita:

Dios todopoderoso.

¡Perdóname, Señor!

Espero tu respuesta...