EN
EL DÍA DEL LIBRO
EL
INFINITO EN UN JUNCO.
Edgardo
Rafael Malaspina Guerra.
El
infinito en un junco (2019) de Irene
Vallejo es el ensayo más completo y hermoso sobre la historia de los
libros, desde antes de la invención de los papiros (con juncos) hasta los
actuales momentos. La autora habla de libros,
autores y circunstancias curiosas
relacionadas con los mismos.
1
El
libro debe ser portátil, debe favorecer la intimidad de quien escribe y lee,
debe acompañar a los lectores y caber en su equipaje.
2
Los
libros de papiro —ligeros, bellos y transportables— eran objetos delicados. La
lectura y el uso habitual los consumían. El frío y la lluvia los destruirían.
Al ser materia vegetal, despertaban la glotonería de los insectos, y ardían
fácilmente.
En
el antiguo Egipto, las bibliotecas eran conocidas como "el tesoro de los remedios del
alma" y eran cuidadas por gatos-sagrados para controlar a los
ratones-comepapeles.
3
La
lieratura.
Las
musas, diosas de las artes y las ciencias de la
mitología griega, dieron la definición más exacta de la literatura:
“Es
el arte de contar mentiras que parecen verdades”.
“La
ficción literaria es una mentira sincera, una confesión íntima”.
or
gatos-sagrados para controlar a los ratones-comepapeles.
4
Borrar
la Historia.
En
el año 213 a. C., el emperador chino Shi Huandi ordenó que se
quemasen todos los libros de su reino: quería que la historia comenzase con él.
Pretendía abolir el pasado porque sus opositores lo invocaban en añoranza de
los antiguos emperadores.
Rusia
fue fundada en el año 862 de nuestra era, pero Stalin decidió que la historia
de su país comenzaba con los bolcheviques en 1917; y hay tantos ejemplos similares como dictadores.
5
Antilo,
médico romano, dijo: "Memorizar libros es bueno para la salud".
6
Famoso
a cualquier precio: el síndrome de Eróstrato.
Eróstrato
quería ser famoso de cualquier manera, y lo logró: quemó el templo de Artemisa
en Éfeso (una de las siete maravillas del mundo) en 365 a. C. y convirtió en
cenizas los papiros que allí se encontraban, incluyendo uno que Heráclito había
regalado a la diosa.
Eróstrato tiene seguidores en otros rubros: John Lennon
fue asesinado por Mark David Chapman en
1980, para ganar fama personal y
notoriedad, buscando convertirse en "alguien" al matar a una estrella
icónica.
7
Los
libros sirven hasta para fumárselos.
Bajtín,
escritor ruso, fumador compulsivo, durante
los días oscuros del cerco nazi a Leningrado, estaba encerrado en una apartamento bajo el
terror cotidiano de los bombardeos. Tenía reservas de tabaco pero no podía
conseguir papel de fumar. Entonces tomó las páginas de un ensayo al que había dedicado diez años
de trabajo para envolver tabaco y hacer cigarrillos.. Hoja a hoja, bocanada a
bocanada, fumó gran parte del manuscrito, en la seguridad de conservar un buen
recaudo en Moscú otra copia que, al final, en el caos de la guerra, también se
perdería.
8
Cantidad
de libros publicados.
Un
lector medio alcanza a leer en toda su vida lo que el mercado editorial produce
en una sola jornada laboral, y cada año se destruyen millones de ejemplares que
nadie compra.
9
Saber
leer es peligroso.
En
su Historia de la lectura, Alberto Manguel escribe: «Por todo el Sur de Estados
Unidos, era frecuente que los propietarios de las plantaciones ahorcasen a
cualquier esclavo que tratase de enseñar a otros a leer. Los dueños de esclavos
(como los dictadores, los tiranos, los monarcas absolutos y otros ilícitos
detentadores del poder) creían firmemente en la fuerza de la palabra escrita.
Sabían que la lectura es una fuerza que requiere apenas unas pocas palabras
para resultar aplastante.
10
En
latín, el término que significaba «libro» sonaba casi igual que el adjetivo que
significaba “libre”.
11
Cuando
unas páginas nos conmuevan, un ser querido será el primero a quien hablaremos
de ellas. Al regalar una novela o un poemario a alguien que nos importa,
sabemos que su opinión sobre el texto se reflejará sobre nosotros.
12
Las
cosas más bellas que hemos leído se las debemos casi siempre a un ser querido
—o a un librero convertido en amigo—. Los libros nos siguen uniendo y anudando
de una forma misteriosa.
13
Los
papiros y pergaminos se guardaban en
forma de rollos. De allí deriva el término «rol» del actor
de teatro y cine.
Algunas
universidades siguen otorgando rollos o
sus diplomas con este arcaico ropaje.
14
A
un libro lo podemos llamar “un volumen”, que viene del latín “volvo”: darle
vueltas al rollo.
15
Había
libros tan extensos que eran rollos grandes. En el lenguaje
coloquial todavía decimos que es «un rollo» algo que nos aburre, que se
desenrolla y se desenrolla y parece no acabar nunca.