EL CURIOSO ORIGEN DEL PASTEL DE MORROCOY.
Edgardo Rafael Malaspina Guerra
1
La celebración de la Semana
Santa en nuestros pueblos es la prueba más elemental de nuestra cultura
occidental: Los romanos conquistaron Jerusalén. Roma estuvo siete siglos en
España. Grecia fue un protectorado romano por largo tiempo. España, cuando
llegó a nuestro continente, nos trajo todo el bagaje cultural grecorromano. Con
ellos vinieron el carnaval, la Navidad y la Semana Santa.
2
La prohibición de no comer carne roja durante la
Semana Santa no aparece en la Biblia. Sin embargo, la Iglesia primitiva
introdujo esta práctica, por razones no conocidas con certeza. Hay varias
teorías: recuerda el ayuno de Cristo en el desierto; es una manera de
obtener fuerza de voluntad (el cristianismo y el estoicismo coinciden en muchos
puntos de sus respectivas filosofías). Otra tesis: La sangre simboliza el
cuerpo de Cristo crucificado, por eso debemos abstenernos de consumirla
precisamente en esos días de su muerte.
3
El pescado fue permitido comerlo en Semana Santa: su
carne no es roja, y al sacrificarlo no brota sangre. Varios apóstoles eran
pescadores (Pedro, Andrés, Jacobo y Juan). Entre los primeros cristianos, el
pez era el símbolo usado para identificarse secretamente: Ichthys-pez:
Jesucristo, hijo de Dios Salvador. Cristo usó una metáfora para llamar a sus
apóstoles: pescadores de hombres. Carl Jung dice que el bautizo con agua nos
recuerda que el pez es una reliquia del cristianismo, ya que los peces viven en
el agua.
4
La leyenda dice que uno de esos sacerdotes de Tierra
Firme lanzó un morrocoy a un estanque para demostrar que nada como un pez.
Concluyó que el morrocoy es eso: un pez, y si es pez, entonces se puede comer
en Semana Santa. Con esta disertación, irrefutablemente científica, apareció en
las mesas de nuestros ancestros el pastel de morrocoy.
Se repetía el milagro: Si Cristo convirtió el agua en
vino, recurriendo a sus poderes divinos, algunos de sus seguidores, a miles de
kilómetros de Caná de Galilea, convirtieron la carne roja en carne blanca,
recurriendo a los recursos de la viveza criolla.