SOBRE
LA MAGIA DE LOS LIBROS DE LUIS BELTRÁN
PRIETO FIGUEROA (14 de marzo de 1902)
(“Vivir, sin duda, es más importante que leer, pero
leer ayuda a vivir en plenitud, contribuye a hacer la vida más hermosa, más
amplia, más generosa”.)
Edgardo
Rafael Malaspina Guerra
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No existen
parámetros generales para seleccionar un
libro; cada lector tiene el derecho de escoger una obra a su gusto y
preferencias. No obstante, siempre los especialistas han tratado de establecer
ciertos criterios, especialmente para orientar a las generaciones más
jóvenes que se inician en el fascinante
mundo de la lectura. El Maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa (LBPF) escribió una
obra que trata del tema: “La Magia de los libros”, el cual se inicia con las palabras de Plinio
citadas en la primera página del Lazarillo de Tormes: no hay libro, por malo
que sea, que no tenga una cosa buena.
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El amor a la lectura debe inculcarse desde la
infancia. La tiza, los lápices, los papeles, los dibujos, la biblioteca del
hogar, por muy humilde que sea, predispone el ánimo del niño para seguir el
camino de los libros. El Maestro LBPF hace una advertencia sobre los textos
escolares que mantiene su vigencia: los alumnos pueden desarrollar rechazo
hacia la lectura al relacionarla con las tareas tediosas y rutinarias
contenidas en la mayoría de los textos.
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LBPF aconsejaba leer primero los autores nacionales,
luego los latinoamericanos y más tarde los del resto del mundo. Cada libro
tiene su época: El Principito para la niñez, María para la juventud, Crimen y
castigo para un poco más tarde, El Quijote y La Biblia para leerlos siempre.
Muchos grandes tuvieron un libro de cabecera: Bolívar cargaba siempre El
contrato social, Napoleón le hacía correcciones al Príncipe, nuestro inefable
Gómez solo leía a Maquiavelo, y Betancourt tenía entre sus favoritos a Los
ensayos de Montaigne; otros indagan constantemente en el mundo de la poesía,
como en el caso del poeta Carlos García que encuentra todas las respuestas a
los problemas de la vida en Hojas de hierba de Whitman.
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LBPF en alguna parte dice: “Vivir, sin duda, es más
importante que leer pero leer ayuda a vivir en plenitud, contribuye a hacer la
vida más hermosa, más amplia, más generosa”.