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2007

LITERATURA Y MEDICINA

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LIBRO DEL DR. EDGARDO MALASPINA : LITERATURA Y MEDICINA

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miércoles, 22 de abril de 2026

EL INFINITO EN UN JUNCO.

 

EN EL DÍA DEL LIBRO

 

EL INFINITO EN UN JUNCO.

 


Edgardo Rafael Malaspina Guerra.

 

El infinito en un junco (2019) de Irene  Vallejo es el ensayo más completo y hermoso sobre la historia de los libros, desde antes de la invención de los papiros (con juncos) hasta los actuales momentos. La autora habla de libros,  autores y  circunstancias curiosas relacionadas con los mismos.

 

 

1

El libro debe ser portátil, debe favorecer la intimidad de quien escribe y lee, debe acompañar a los lectores y caber en su equipaje.

2

Los libros de papiro —ligeros, bellos y transportables— eran objetos delicados. La lectura y el uso habitual los consumían. El frío y la lluvia los destruirían. Al ser materia vegetal, despertaban la glotonería de los insectos, y ardían fácilmente.

En el antiguo Egipto, las bibliotecas eran conocidas  como "el tesoro de los remedios del alma" y eran cuidadas por gatos-sagrados para controlar a los ratones-comepapeles.

 

3

La lieratura.

Las musas, diosas de las artes y las ciencias de la  mitología griega, dieron la definición más exacta de la literatura:

“Es el arte de contar mentiras que parecen verdades”.

“La ficción literaria es una mentira sincera, una confesión íntima”.

or gatos-sagrados para controlar a los ratones-comepapeles.

 

4

Borrar la Historia.

 

En el año 213 a. C., el emperador chino Shi Huandi ordenó que se quemasen todos los libros de su reino: quería que la historia comenzase con él. Pretendía abolir el pasado porque sus opositores lo invocaban en añoranza de los antiguos emperadores.

Rusia fue fundada en el año 862 de nuestra era, pero Stalin decidió que la historia de su país comenzaba con los bolcheviques en 1917; y hay tantos ejemplos  similares como dictadores.

5

Antilo, médico romano, dijo: "Memorizar libros es bueno para la salud".

6

 

Famoso a cualquier precio: el síndrome de Eróstrato.

Eróstrato quería ser famoso de cualquier manera, y lo logró: quemó el templo de Artemisa en Éfeso (una de las siete maravillas del mundo) en 365 a. C. y convirtió en cenizas los papiros que allí se encontraban, incluyendo uno que Heráclito había regalado a la diosa.

Eróstrato  tiene seguidores en otros rubros: John Lennon fue asesinado por Mark David Chapman en  1980,  para ganar fama personal y notoriedad, buscando convertirse en "alguien" al matar a una estrella icónica.

 

7

Los libros sirven hasta para fumárselos.


Bajtín, escritor ruso,  fumador compulsivo, durante los días oscuros del cerco nazi a Leningrado,  estaba encerrado en una apartamento bajo el terror cotidiano de los bombardeos. Tenía reservas de tabaco pero no podía conseguir papel de fumar. Entonces tomó las páginas   de un ensayo al que había dedicado diez años de trabajo para envolver tabaco y hacer cigarrillos.. Hoja a hoja, bocanada a bocanada, fumó gran parte del manuscrito, en la seguridad de conservar un buen recaudo en Moscú otra copia que, al final, en el caos de la guerra, también se perdería.

 

8

 

Cantidad de libros publicados.

 

Un lector medio alcanza a leer en toda su vida lo que el mercado editorial produce en una sola jornada laboral, y cada año se destruyen millones de ejemplares que nadie compra.

9

Saber leer es peligroso.

En su Historia de la lectura, Alberto Manguel escribe: «Por todo el Sur de Estados Unidos, era frecuente que los propietarios de las plantaciones ahorcasen a cualquier esclavo que tratase de enseñar a otros a leer. Los dueños de esclavos (como los dictadores, los tiranos, los monarcas absolutos y otros ilícitos detentadores del poder) creían firmemente en la fuerza de la palabra escrita. Sabían que la lectura es una fuerza que requiere apenas unas pocas palabras para resultar aplastante.

10

En latín, el término que significaba «libro» sonaba casi igual que el adjetivo que significaba “libre”.

11

Cuando unas páginas nos conmuevan, un ser querido será el primero a quien hablaremos de ellas. Al regalar una novela o un poemario a alguien que nos importa, sabemos que su opinión sobre el texto se reflejará sobre nosotros.

 

12

Las cosas más bellas que hemos leído se las debemos casi siempre a un ser querido —o a un librero convertido en amigo—. Los libros nos siguen uniendo y anudando de una forma misteriosa.

13

Los papiros  y pergaminos se guardaban en forma de rollos. De allí deriva el término «rol» del actor de teatro y cine.

Algunas universidades siguen otorgando rollos o  sus diplomas con este arcaico ropaje.

14

A un libro lo podemos llamar “un volumen”, que viene del latín “volvo”: darle vueltas al rollo.

15

Había libros tan extensos que eran rollos grandes. En el lenguaje coloquial todavía decimos que es «un rollo» algo que nos aburre, que se desenrolla y se desenrolla y parece no acabar nunca.

 

 

 

sábado, 4 de abril de 2026

EL CURIOSO ORIGEN DEL PASTEL DE MORROCOY.

 

EL CURIOSO ORIGEN DEL PASTEL DE MORROCOY.


Edgardo Rafael Malaspina Guerra


 

1

La celebración de la Semana Santa en nuestros pueblos es la prueba más elemental de nuestra cultura occidental: Los romanos conquistaron Jerusalén. Roma estuvo siete siglos en España. Grecia fue un protectorado romano por largo tiempo. España, cuando llegó a nuestro continente, nos trajo todo el bagaje cultural grecorromano. Con ellos vinieron el carnaval, la Navidad y la Semana Santa.

2

La prohibición de no comer carne roja durante la Semana Santa no aparece en la Biblia. Sin embargo, la Iglesia primitiva introdujo esta práctica, por razones no conocidas con certeza. Hay varias teorías: recuerda el ayuno de Cristo en el desierto; es una manera de obtener fuerza de voluntad (el cristianismo y el estoicismo coinciden en muchos puntos de sus respectivas filosofías). Otra tesis: La sangre simboliza el cuerpo de Cristo crucificado, por eso debemos abstenernos de consumirla precisamente en esos días de su muerte.

 

3

El pescado fue permitido comerlo en Semana Santa: su carne no es roja, y al sacrificarlo no brota sangre. Varios apóstoles eran pescadores (Pedro, Andrés, Jacobo y Juan). Entre los primeros cristianos, el pez era el símbolo usado para identificarse secretamente: Ichthys-pez: Jesucristo, hijo de Dios Salvador. Cristo usó una metáfora para llamar a sus apóstoles: pescadores de hombres. Carl Jung dice que el bautizo con agua nos recuerda que el pez es una reliquia del cristianismo, ya que los peces viven en el agua.

4

La leyenda dice que uno de esos sacerdotes de Tierra Firme lanzó un morrocoy a un estanque para demostrar que nada como un pez. Concluyó que el morrocoy es eso: un pez, y si es pez, entonces se puede comer en Semana Santa. Con esta disertación, irrefutablemente científica, apareció en las mesas de nuestros ancestros el pastel de morrocoy.

Se repetía el milagro: Si Cristo convirtió el agua en vino, recurriendo a sus poderes divinos, algunos de sus seguidores, a miles de kilómetros de Caná de Galilea, convirtieron la carne roja en carne blanca, recurriendo a los recursos de la viveza criolla.