VERSOTERAPIA

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2007

LITERATURA Y MEDICINA

LITERATURA Y MEDICINA
LIBRO DEL DR. EDGARDO MALASPINA : LITERATURA Y MEDICINA

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viernes, 5 de noviembre de 2021

DARWIN. AUTOBIOGRAFÍA

 






CHARLES DARWIN :AUTOBIOGRAFÍA

 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

I

En 1887 fue publicada por su familia la autobiografía Charles Darwin (1809-1882).El naturalista la escribió para sus hijos como “Recuerdos del desarrollo de mi mente y mi carácter”.) La concibió en 1876 “escribiendo una hora casi todas las tardes”.

II

Karl Marx quiso dedicarle a Darwin su libro El capital, pero Darwin rechazó el ofrecimiento.

III

La cabeza de Darwin era perfecta para ser sacerdote porque tenía desarrollada “la protuberancia de la reverencia”. Medía 1, 87 m. Caminaba encorvado. Usaba polvos de rapé. Fumaba cuando escuchaba la lectura de novelas. Bebía poco vino. Cuando estaba enfermo no se quejaba. Al levantarse daba un paseo antes de desayunar. Trabajaba hasta el mediodía con varios intervalos de descanso activo como la lectura de la correspondencia. Consideraba que el mejor tiempo para el trabajo intelectual estaba entre las 8 y 9: 30 de la mañana. Su cena consistía en una taza de té. Le gustaba leer artículos “que no podía entender”. Tenía horror de escribir libros largos.

IV

Desde la infancia amaba coleccionar conchas, sellos, monedas y minerales. La pasión por el reino animal hizo que su padre una vez le dijera: “Sólo te gustan la caza, los perros y atrapar ratas, y serás una desgracia para ti y para toda tu familia”.

V

En su juventud leía poesía , a Lord Byron ,Walter Scott y Shakespeare .

VI

Estudios de Medicina por dos años:

La educación en Edimburgo se impartía enteramente en forma de lecciones magistrales, que resultaban intolerablemente aburridas, a excepción de las de química de Hope; pero, en mi opinión, este sistema de enseñanza no presenta ninguna ventaja y sí, en cambio, muchas desventajas. en comparación con el que se basa en la lectura. Las clases de '\1ateria Médica del doctor Duncan a las ocho en punto, en una mañana de invierno, son algo horrible de recordar. El doctor Munro hacía sus conferencias de anatomía humana tan aburridas como él mismo, y la materia me disgustaba. Que no se me obligara a practicar disección se ha revelado una de las mayores calamidades de la vida, ya que pronto hubiera superado mi repugnancia, y la práctica hubiera sido estimable para todo mi trabajo futuro. Esto ha sido un mal irremediable, así como mi incapacidad para dibujar. También asistía regularmente a las sesiones clínicas en el hospital. Ciertos casos me angustiaron enormemente y aún conservo vivas imágenes de algunos de ellos; sin embargo. no era tan tonto como para dejar que esto aminorara mi asistencia. o puedo comprender por qué esta parte de mis estudios médicos no me interesó más, pues durante el verano anterior a mi llegada a Edimburgo. Empecé a asistir en Shrewsbury a algunos pobres, principalmente niños y mujeres: Tomaba notas del caso tan completas como me era posible, con todos los síntomas. y las leía en \'oz alta a mi padre, quien me sugería nuevas indagaciones y me aconseja las medicinas que había que administrar, y que yo mismo preparaba. Hubo momentos en que tenía como mínimo doce pacientes, y sentía un profundo interés por el trabajo. Mi padre, que era con mucho el mejor juez de caracteres que he conocido jamás. decía que yo triunfaría como médico; quería decir con esto que tendría muchos pacientes. Sostenía que el principal elemento del éxito era inspirar confianza; sin embargo, lo que no sé es que vio en mí que le convenciera de que yo inspiraría confianza. También asistí en dos ocasiones a la sala de operaciones en el hospital de Edimburgo y vi dos operaciones muy graves, una de ellas de un niño, pero salí huyendo antes de que concluyeran. Nunca más volví a asistir a una, pues ningún estímulo hubiera sido suficientemente fuerte como para forzarme a ello; esto era mucho antes de los benditos días del cloroformo. Los dos casos me tuvieron obsesionado durante muchos años.

 

PÁRRAFOS Y FRASES

1

-Las nuevas ideas no deben escribirse para convencer a los contemporáneos , sino a las generaciones futuras.

-Lo que se arroja, a buen seguro que se necesitará inmediatamente , y de esa manera, las cosas se acumula.

2

Consagraba parte del día a escribir mi diario, y ponía especial cuidado en describir minuciosa y vivamente todo lo que había visto; esto fue una buena práctica. Parte de mi diario sirvió también para mi correspondencia con casa, que enviaba a Inglaterra en cuanto se prestaba una oportunidad.

3

Depresión y palpitaciones :

La idea de dejar a toda mi familia y amigos por un lapso de tiempo tan largo me deprimía profundamente y ]a atmósfera de aquellos días me parecía increíblemente triste. También estaba preocupado por las palpitaciones y dolores de corazón y, como la mayoría de los jóvenes ignorantes, estaba convencido de que tenía una enfermedad cardíaca . No consulté a ningún médico, porque estaba seguro de que me diría que no me hallaba en condiciones para hacer el viaje, y yo estaba dispuesto a ir a todo trance.

4

Todo nuevo punto de vista debe explicarse con una extensión considerable ,con el fin de despertar la atención del público.

5

Lyell me aconsejó firmemente no enredarme en polémicas , pues raramente se conseguía nada bueno y ocasionaba una triste pérdida de tiempo y paciencia.

6

El retraso en la publicación de un libro es una gran ventaja , puesto que, tras un largo intervalo, una persona puede criticar su propia obra casi también como si fuera de otro.

7

Espero morir antes de que mi mente falle sensiblemente.

8

He comprado muchos libros y al final de cada uno hago una ficha completa de todos los datos que se relacionan con mi trabajo.

9

He dicho que en un aspecto mi mente ha cambiado durante los últimos veinte o treinta años. Hasta la edad de treinta, o algo más, muchos tipos de poesía, tales como las obras de Milton, Gray, Byron, Wordsworth, Coleridge y Shelley me procuraban un gran placer, e incluso cuando colegial me deleitaba intensamente con la lectura de Shakespeare, especialmente en las obras históricas. También he dicho que antaño la pintura me gustaba bastante, y la música muchísimo. Pero desde hace muchos años no tengo paciencia para leer una línea de poesía; poco tiempo atrás he intentado leer a Shakespeare y lo he encontrado tan intolerablemente pesado que me dio nauseas. También he perdido prácticamente mi afición por la pintura o la música.

10

Por otra parte, durante años, las novelas que son obras de la imaginación, aunque de no muy alta categoría. han sido para mí un maravilloso descanso, un placer. A menudo bendigo a los novelistas. Me han leído en voz alta un número sorprendente de novelas y me gustan todas si son medianamente buenas y no terminan mal -contra éstas debía promulgarse una ley. Para mi gusto una novela no es de primera categoría al menos que contenga una persona que lo conquiste a uno por completo, y si es una mujer guapa, mucho mejor. Esta curiosa y lamentable pérdida de los más elevados gustos estéticos es de lo más extremo, pues los libros de historia, biografías, viajes (independientemente de los datos científicos que puedan contener), y los ensayos sobre todo tipo de materias me siguen interesando igual que antes. Mi mente parece haberse convertido en una máquina que elabora leyes generales. datos: pero lo que no puedo concebir es por qué esto ha ocasionado únicamente la atrofia de aquellas partes del cerebro de la que dependen las aficiones más elevadas.

11

Si tuviera que vivir de nuevo mi vida me impondría la obligación de leer algo de poesía y escuchar algo de música por lo menos una vez a la semana, pues tal vez de este modo se mantendría activa por el uso la parte de mi cerebro ahora atrofiada. La pérdida de estas aficiones supone una merma de felicidad y puede ser perjudicial para el intelecto. y más probablemente para el carácter moral. pues debilita el lado emotivo de nuestra naturaleza.

12

Mi capacidad para seguir una argumentación prolongada y puramente abstracta es muy limitada.

13

Mi memoria es tan mala que nunca he sido capaz de retener una sola fecha o un verso durante más de unos pocos días.

14

Mis costumbres son metódicas, y ello ha sido de no poca utilidad para mi particular línea de trabajo. Por último, he disfrutado do de bastantes ratos de ocio por no tener que ganarme el pan.

15

Método:

Por lo tanto, mi éxito como hombre de ciencia, cualquiera que sea la altura que haya alcanzado, ha sido determinado, en la medida que puedo juzgar, por complejas diversas cualidades y condiciones mentales. De ellas, las más importantes han sido: - la pasión por la ciencia - paciencia ilimitada para reflexionar largamente sobre cualquier tema ,laboriosidad en la observación y recolección de datos -y una mediana dosis de imaginación, así como de sentido común.

16

Darwin y los libros:

Consideraba que los libros son sólo piezas para trabajar con ellos. No los encuadernaba. Les colocaba una pinza de metal si las hojas se desprendían. Los libros gruesos los partía en dos para hacerlos más manejables. Arrancaba las páginas de un libro si las consideraba innecesarias. Dividía los libros en leídos, examinado superficialmente y no leídos en diferentes estantes. Se lamentaba por los libros que no podría leer. Escribía en el borde de los libros que leía. Hacía resúmenes de los libros leídos. Antes de escribir un libro trazaba un plan sobre el mismo.

17

-Espero no haber escrito una palabra sin creer en ella en el momento de escribirla.

-Cualquier cosa que se vaya a dar a la publicidad debe ser pesada maduramente y expuesta con precaución.

-En ningún momento he sido pensador o escritor. Lo que haya hecho en el dominio de las ciencias se debió solamente a mis largos estudios , a la paciencia y a la laboriosidad.

-El hábito de la investigación hace al hombre prudente.

-Un hombre y un mosquito están en la misma categoría

18

Darwin y la religión:

-Nunca he sido un ateo…el agnosticismo sería la descripción más correcta de mi estado de ánimo”.

-Me siento en cierto modo poco dispuesto a expresar públicamente mis ideas en materia de religión , porque no creo haber pensado en ello con suficiente profundidad como para que merezca ser publicado.

-Si admitimos una Causa Primera (Dios) , la mente todavía anhela saber cuándo llegó y cómo surgió.

-La teoría de la evolución es completamente compatible con la con la creencia en Dios. Pero diferentes personas tienen diferentes definiciones de lo que se entiende por Dios.

-No creo que haya ocurrido nunca ninguna revelación.

-El Antiguo Testamento no es más digno de crédito que los libros sagrados indostánicos.

-Cuanto más conocemos las leyes fijas de la naturaleza, menos creíbles resultan los milagros.

-Un pobre hombre que se encuentra bajo un árbol resulta muerto por un rayo. ¿Dios intencionalmente mató a este hombre ? Yo no puedo no quiero creerlo.

- Las argumentaciones directas contra el cristianismo poca mella hacen en el público, y, sin embargo, la libertad de expresión se ve más favorecida por las argumentaciones meramente científicas.

-No cree en la Biblia como revelación divina, ni en Jesucristo como hijo de Dios.

19

Darwin y Marx

Carlos Marx (1818-1883) tomó en cuenta las teorías de Darwin para elaborar las suyas sobre el materialismo histórico y dialéctico.

Darwin publicó El Origen de las Especies en 1859. Marx escribió a Engels en 1860: “El libro de Darwin constituye “el fundamento histórico-natural de nuestra concepción”.

A raíz de la publicación en 1873 de la segunda edición del primer volumen de “El Capital”, de Karl Marx, este escribió a Darwin la siguiente nota:

“A Mr. Charles Darwin de parte de su sincero admirador, Karl Marx”.

Darwin no llegó a abrir el libro de Marx y, por lo tanto, no lo leyó.

La idea de algunos socialistas alemanes de fusionar el socialismo y la evolución mediante la selección natural me parece una idea descabellada. (Darwin).

 

 

 

 

En el archivo de Marx se ha encontrado una carta de Darwin fechada el 12 de Octubre de 1880 en la que el naturalista rechaza el ofrecimiento que se le había hecho en una carta anterior (supuestamente) de Marx de dedicarle una obra que también se ha pensado que pudiera ser el segundo tomo de su obra cumbre, El Capital, aún sin publicar en esa fecha, y que como el tercer volumen no se publicaría hasta después de la muerte del propio Marx.

 

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