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MIS
PENAS LAS ABSORBE EL ÁRBOL
Al
caminar en cada amanecer
Jesús de Nazareth camina conmigo.
Él es más lento, lleva mucha carga
yo lo espero y al unísono nos dirigimos a la
arboleda
nos abrazamos a un árbol y oramos.
Mis penas, mis tristezas, el árbol las adsorbe
las lleva a las raíces y las convierte en
estiércol.
Las prédicas de Jesús suben a los copos
y
las hojas vestidas de otoño
se
dejan llevar por la brisa mañanera...
Inundando la geografía de las Buenas Nuevas…
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