VERSOTERAPIA

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2007

LITERATURA Y MEDICINA

LITERATURA Y MEDICINA
LIBRO DEL DR. EDGARDO MALASPINA : LITERATURA Y MEDICINA

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lunes, 2 de enero de 2023

[2] EL VIEJO Y EL MAR

 

[2]EL VIEJO Y EL MAR

 Edgardo Rafael Malaspina Guerra


 

(“Es mejor tener suerte, pero yo prefiero ser prevenido. Entonces cuando la suerte viene, uno está preparado”)

 

1

EL viejo y el mar (Ernest Hemingway,1952) me recuerda a Moby Dick (Herman Melville, 1851) y a Relato de un náufrago ( Gabriel García Márquez , 1970). En todas estas novelas el hombre lucha contra las adversidades de la naturaleza en el mar.

2

El viejo pescador Santiago se enfrenta a muchos tiburones. Los escualos le arrebatan su botín, el fruto de su trabajo; pero esa derrota es también una victoria: ha pescado una pieza gigantesca, aunque no la ha podido cobrar.

3

El anciano pescador Santiago hace reflexiones filosóficas sobre el papel del hombre con respecto a los animales: su sacrificio debe hacerse de manera respetuosa porque formamos parte del mismo mundo. El hombre necesita del animal para satisfacer sus necesidades gastronómicas, pero el animal tiene también derecho a defenderse, aunque está en franca desventaja :“Los peces no son tan inteligentes como los que los matamos”.

4

A lo largo del texto hay párrafos poéticos sobre la soledad, la vejez (“Nadie debiera estar solo en su vejez. Pero es inevitable que así sea”), la valentía y la amistad.

 

 

[1] WERTHER O EL SUICIDIO COMO PRUEBA DE AMOR

 

 

[1] WERTHER O EL SUICIDIO COMO PRUEBA DE AMOR



Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 

 

Argenis Rodríguez decía que la venganza en el amor no correspondido era matar a la mujer amada, pero con la pluma, a través de la escritura. Lo mismo hace Goethe: el amor no correspondido de su juventud es vengado con el suicidio literario. No es casualidad que Werther y Goethe nacieran el mismo día: el 28 de agosto.

 

1

Reina en mi espíritu una alegría admirable, muy parecida a las dulces alboradas de la primavera, de que gozo aquí con delicia.

2

Muchas veces se ha dicho que la vida es un sueño, y no puedo desechar de mí esta idea. Cuando considero los estrechos límites en que están encerradas las facultades intelectuales del hombre; cuando veo que la meta de nuestros esfuerzos estriba en satisfacer nuestras necesidades, que éstas sólo tienden a prolongar una existencia efímera; que toda nuestra tranquilidad sobre ciertos puntos de nuestras investigaciones no es otra cosa que una resignación meditabunda, y que nos entretenemos en bosquejar deslumbradoras perspectivas y figuras abigarradas en los muros que nos aprisionan.

3

Desgraciado, ¿no está loco? ¿No te engañas a ti mismo? ¿Adónde te conducirá esta pasión indómita y sin objeto? No pienso más en ella; ya no cabe en mi imaginación otra figura que la suya.

4

Nuestra imaginación, propensa por su naturaleza a exaltarse, alimentada por las fantásticas

imágenes de la poesía, se forja una serie de seres, entre los cuales ocupamos el último lugar,

y todo nos parece más grande fuera de nosotros, y todas las personas, más perfectas que la

nuestra.

5

Sólo Dios sabe cuántas veces me he dormido con el deseo y la esperanza de no despertar jamás. Y al día siguiente abro los ojos, vuelvo a ver la luz del sol y siento de nuevo el peso de mi existencia.

6

Habría menos amarguras si los hombres no se dedicasen con tanto ahínco a recordar dolores antiguos, en vez de soportar con entereza los presentes.

 

sábado, 31 de diciembre de 2022

LOS VIENTOS

 

LOSVIENTOS (2021)

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 


Un cuento de Mario Vargas Llosa sobre la soledad, el futuro de la humanidad , y específicamente de la cultura (la literatura en especial)  ,el arrepentimiento por las cosas malas que hemos hecho, la vejez con sus achaques y la muerte.

1

Osorio, posando de optimista, dice que ahora que han desaparecido los cines tendré que habituarme a ver películas en las pantallas pequeñas. Pero no lo haré; también en esto seguiré fiel a mis viejas aficiones.

2

Ya no se puede decir que haya novelistas; mejor dicho, todos nos hemos vuelto novelistas. Aunque también esto es falso. El único novelista que queda vivo y pataleando en este planeta es el ordenador.

3

 Los lectores aferrados a la tradición, a la novela de verdad, la de Cervantes, Tolstói, Virginia Woolf o Faulkner, no tenemos más remedio que leer a los novelistas muertos y olvidarnos de los vivos.

4

Me gustaba la atmósfera tranquila y algo conventual de la Biblioteca Nacional del Paseo de Recoletos, el silencio religioso de sus salones de lectura, la secreta complicidad entre los que estábamos allí, en nuestras carpetas, leyendo al resplandor de las lamparitas de luz azulada.

5

La vida sin librerías, sin bibliotecas y sin cinemas es una vida sin alma.

6

Creo que solo una cosa hice mal en la vida: abandonar a Carmencita por una mujer que no valía la pena.

7

La vida sin bibliotecas es una vida muerta.

8

¿Será que la cultura ya no tiene ninguna función que cumplir en esta vida? ¿Qué sus razones antiguas, aguzar la sensibilidad, la imaginación, hacer vivir el placer de la belleza, desarrollar el espíritu crítico de las personas, ya no hacen falta a los seres humanos de hoy, pues la ciencia y la tecnología pueden sustituirlos con ventaja?

9

Que la muerte me sorprendiera en el sueño era una buena manera de morir.

10

Sobre la inminente muerte : No me consoló imaginar que dentro de pocos minutos (¿segundos?) sabría si existía Dios

lunes, 26 de diciembre de 2022

DE CÓMO DESCUBRÍ AL NIÑO JESÚS.

 

DE CÓMO DESCUBRÍ AL NIÑO JESÚS.




 Edgardo Rafael Malaspina Guerra



1

Dos hechos de mi vida infantil quedaron grabados en mi mente para siempre, aunque al principio no sabía que estaban relacionados; y cuando lo supe sentí mucha tristeza.

2

La llegada del Niño Jesús era esperada por todos nosotros con mucha expectativa y alegría. ¿Qué nos traerá esta vez? ¿Y si me quedo despierto toda la noche podré ver al Niño Jesús? No escribíamos cartas con peticiones al Niño Jesús, por eso la incertidumbre nos invadía, y la sorpresa ya era un regalo adicional. Nos despertábamos a cada rato , y al no ver nada a nuestro lado ,tanteábamos el piso por debajo de la cama con la misma desilusión .Entonces, decidía dormir con el deseo de un pronto amanecer.

3

Los regalos de cada año eran variados, pero también eran los mismos que recibían todos los niños de todos los tiempos: carros, aviones, soldaditos, animales plásticos y revólveres . Yo era muy celoso con esos regalos y los guardaba con sumo cuidado en baúles. Nuestro hermano Carlos ha sido desde siempre un carpintero excelente. Me hizo dos cajones de madera con sus respectivas cerraduras. Uno de esos cajones tenía la forma de una máquina de escribir, o con más precisión:  se parecía a esas cajas registradoras que estaban apareciendo en los almacenes que ya empezaban a desplazar a las pulperías o bodegas que sólo tenían unas gavetas debajo de los mostradores. El otro cajón era un cuadrado de poca altura, de casi un metro y con muchos departamentos de diferentes tamaños para colocar mis tesoros.

4

Me desperté muy temprano . Busqué encima y debajo de la cama. Quité la sabana para cerciorarme de que no había nada. Levanté el colchón y metí la vista por todos los rincones: ¡Nada!

Salí con el rostro compungido. Mi padre me preguntó:

—¿Qué te trajo el Niño Jesús?

Nada.

—¡No puede ser!

—Busqué por todos lados y no encontré nada.

—¿Revisaste los zapatos?

—No.

—Anda y revísalos.

Yo no entendía cómo un regalo podía caber en un zapato,  por eso me quedé pensativo. Mi padre  notó mi asombro y por eso insistió:

—Anda y revisa los zapatos.

Revisé, y en uno de los zapatos toqué una moneda. Era de cinco bolívares de plata, de los llamados “fuertes”.

5

Unos meses antes de este 25 de diciembre al cual nos referimos llegaba yo como siempre a la bodega de mi padre con la vianda del almuerzo que le enviaba mi madre. Vi una sala repleta de personas que evidentemente no eran clientes. Eran curiosos, obreros, un escribano de camisa blanca bien planchada, dos policías con rolos en la cintura, y un juez alto cabeza rapada. Se estaba realizando un embargo. Mi padre sólo observaba resignado pero impasible cómo cargaban hacia un camión las que ya no eran sus pertenencias. Esta escena de ingrato recuerdo era la culminación de una serie de fracasos mercantiles que incluían la perdida de otras propiedades como unas tierras valiosas y ganados. Nuestro padre estaba en la ruina. Ante mi aparecieron sentimientos confusos y melancólicos. Empezaba a entender el duro mundo de los adultos.

6

Acaricié los cinco bolívares de plata e hice una serie de asociaciones (hasta donde me lo permitía mi infantil cerebro) que me condujeron a dos descubrimientos. El primero consistía en que mi padre era el Niño Jesús. De allí su reiterada recomendación para que revisara los zapatos; y de allí también sus viajes a Caracas antes de la Navidad: eran claramente para comprar los regalos. El segundo descubrimiento trataba de la relación entre el embargo, del cual mis ingenuos ojos fueron testigos presenciales,  y el “fuerte”. Mi padre estaba en bancarrota y por lo tanto el Niño Jesús ya no podía traer las vistosas bolsas con regalos caros.

7

Pasaron muchos años. Mi padre, ya muy viejo, me obsequió un “fuerte” del siglo XIX para mi colección de monedas; y yo, sintiendo una gran tristeza como la lejana vez aquella,  no pude evitar recordar el último regalo que me hiciera el Niño Jesús.

 

 

 


 

 

miércoles, 23 de noviembre de 2022

[32]LA CASA DE LOS ESPÍRITUS.

 


LA CASA DE LOS ESPPIRITUS

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

La casa de los espíritus (1982) de Isabel Allende me recordó a Cien años de soledad. Las cuatro generaciones de la familia Trueba viven entre la realidad y la fantasía. Hay amor y violencia, resentimientos sociales, adivinación del futuro, odio y reconciliación, gobierno socialista y golpe de Estado.

Frases

1

Había tenido que tejer el amor con recuerdos...

2

Si lo que quieres es andar armado, entre ser delincuente o ser policía, es mejor ser policía, porque tienes impunidad.

3

No se puede encontrar a quien no quiere ser encontrado.

4

Aquí la locura se repartió entre todos y no sobró nada para tener nuestro propio loco de remate.

5

Los pobres no necesitan caridad, sino justicia.

6

Escribía en sus cuadernos, para ver las cosas en su dimensión real y para burlar a la mala memoria.

7

La opinión pública es lo que cuenta en realidad.

8

El Marxismo no tiene ni la menor oportunidad en américa latina. ¿No ves que no contempla el lado mágico de las cosas? Es una doctrina atea, práctica y funcional. ¡Aquí no puede tener éxito!

9

Tenía vocación para un solo amor. La fuerza de ese inconmovible sentimiento la salvó de la mediocridad y de la tristeza de su destino.

10

La guerra es la obra de arte de los militares, la coronación de su formación, el broche dorado de su profesión. No han sido creados para brillar en la paz.

11

Tenía la idea de que, al poner nombre a los problemas, éstos se materializan y ya no es posible ignorarlos; en cambio, si se mantienen en el limbo de las palabras no dichas, pueden desaparecer solos, con el transcurso del tiempo.

12

Ya entonces tenía el hábito de escribir las cosas importantes y más tarde, cuando se quedó muda, escribía también las trivialidades, sin sospechar que cincuenta años después, sus cuadernos me servirían para rescatar la memoria del pasado y para sobrevivir a mi propio espanto.