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2007

LITERATURA Y MEDICINA

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LIBRO DEL DR. EDGARDO MALASPINA : LITERATURA Y MEDICINA

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martes, 3 de mayo de 2022

LAS BUCÓLICAS DE VIRGILIO

 


LAS BUCÓLICAS

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 

Las Bucólicas (Églogas) fue la primera obra de Virgilio (41 y 37 a. C) y consta de diez poemas.  Virgilio se inspiró en la poesía del griego Teócrito, creador del género pastoril.

En las bucólicas se evoca la vida campestre, la flora y la fauna, la tierra y la crisis por las expropiaciones, consecuencias de las guerras; las cosechas, el pastoreo, el amor (sobre todo en no correspondido), la música,   el futuro con invocación de una edad de oro que sugiere retornará.

Las Bucólicas son diálogos y monólogos impregnados de melancolía con invocación constantes de los dioses de la mitología grecorromana.

Hay contrapunteo de cantos y certámenes de versos y poemas entre pastores.

Las Bucólicas son un   elogio al arte poético.

“Las Bucólicas, como las Geórgicas, anticipan algunos rasgos distintivos del método de Virgilio en la Eneida: “La sistemática organización del material, la reordenación caleidoscópica de palabras y motivos tomados respetuosamente de un predecesor para hacer algo totalmente nuevo, la expresión de sentimientos esenciales gracias a vetas de sensaciones que recorren un material aparentemente heterogéneo” (Camps, W.A).

La cuarta Bucólica es la más famosa y conocida porque se remite al nacimiento de un niño que se asocia al surgimiento de una nueva era. Los cristianos primitivos la invocaron como la anunciación de Jesús por parte de un pagano.

1

Tenemos fruta madura,

blandas castañas y queso fresco en abundancia;

en lontananza los tejados de las chozas humean ya en sus lomeras

y de los altos montes caen alargándose las sombras.

2

El pastor Coridón ardía de amor, sin ninguna esperanza,

por el hermoso Alexis, amado por su patrón.

Se dedicaba solo a ir a un bosque tupido de hayas,

de copas umbrosas. Allí, solitario, con inútil esfuerzo,

profería a los montes y bosques desconsolados lamentos.

3

Recuerda que se debe ser más comedido al reprochar a un hombre.

4

“La IV bucólica es una emocionada felicitación a Polión, pero con un lenguaje ¿ profético y neopitagórico. Esto y su altísimo estilo dejaron pasmados a los lectores de la época. Después, en la antigüedad cristiana, este canto de esperanza fue interpretado como una profecía mesiánica por ciertas coincidencias de lenguaje con la Biblia. No nos admiremos si el emperador Constantino clausuró el Concilio de Nicea con la lectura de esta bucólica”. (J. Picasso M).

Agustín de Hipona y otros pretendieron que era posible la manifestación divina a través de elementos paganos.

Las interpretaciones bajo los signos de cristianismo tiene que ver con el siguiente párrafo de Isaías 11, 6-8: “Vivirá el lobo con el cordero, yacerá el leopardo con el chivo, habitarán juntos el ternero, el león y la oveja y un niño pequeño los guiará. Pacerán juntos el ternero y el oso; juntos descansarán sus cachorros. El león comerá paja como el buey y el niño de teta jugará junto a la madriguera de la serpiente”.

En realidad, esta Bucólica se relaciona metafóricamente con la esperanza en un futuro mejor; y más exactamente con el nacimiento del hijo de un amigo:  a Polión, íntimo amigo de Virgilio y a quien dedica so obra, le nació un hijo al que llamó Salonino.

A continuación, citamos la IV Bucólica en toda su extensión:

 

Cantemos, Musas sicilianas, ¡asuntos un poco más altos!

No a todos gustan los huertos y los humildes tamariscos:

sí cantamos los bosques, ¡que los bosques sean dignos de un cónsul!

Por fin ha llegado la última edad de la profecía de Cumas.

Íntegro renace el gran orden de los siglos.

Por fin también regresa la Virgen, los reinos de Saturno regresan,

por fin una nueva generación desciende del alto cielo.

Casta Lucina, ya reina tu hermano Apolo;

tú, solo ayuda al nacimiento del niño, con el que cesará, primero,

la progenie de hierro y, después, surgirá el linaje de oro en el mundo.

Bajo tu consulado, el tuyo, oh Polión, esta edad gloriosa empezará;

bajo tu comando los grandes meses su curso inaugurarán.

De nuestra perversión aún quedan algunos vestigios,

pero su eliminación librará a la tierra de su perpetuo terror.

El niño recibirá una vida divina y verá a los héroes

mezclados con los dioses, él mismo se verá con ellos

y gobernará al mundo pacificado por las virtudes de su padre.

Y como primeros regalos, oh niño, la tierra, sin labor alguna,

te prodigará yedras errantes por doquier y bácaras

y colocasias mezcladas con el sonriente acanto.

Por sí solas las cabritas traerán a casa sus ubres henchidas de leche

y el rebaño vacuno no temerá los grandes leones.

Por sí sola tu cuna derramará para ti bellísimas flores.

Morirá la serpiente y morirá la yerba de insidioso veneno.

Por doquier brotará el amomo asirio.

Luego, apenas puedas leer las hazañas de los héroes

y las gestas de tus ancestros, y puedas conocer qué es el valor,

el campo se dorará de espigas de suaves aristas;

rojos racimos de uva colgarán de los abrojos salvajes;

la dura madera del roble destilará un rocío de miel.

Subsistirán, empero, algunos vestigios de la antigua malicia

que impulsen a los hombres a desafiar a Tetis, a ceñir con muros

las ciudades, a hender la tierra con surcos.

Habrá entonces un segundo Tifis y una segunda Argo

que trasporte a héroes escogidos; habrá también otras guerras

y de nuevo será enviado a Troya un gran Aquiles.

Y, cuando la edad adulta haya hecho de ti un gran hombre,

el viajero por sí mismo renunciará al mar, y el pino flotante

no intercambiará mercancías: toda tierra producirá de todo.

El campo no sufrirá más las azadas, ni la viña los podones.

También el robusto labrador desatará el yugo a los toros;

la lana no aprenderá a mentir con polícromas tinturas,

sino que, en los prados, tomará el vellón de los carneros

el delicado color del múrice o el amarillo de la gualda;

por sí solos, los corderos en el pasto se revestirán de escarlata.

“¡Apuraos! ¡Hilad tales siglos!”, dijeron a sus husos las Parcas,

de acuerdo con la voluntad inmutable de los Hados.

Ese será el momento de ingresar a los grandes honores,

¡oh vástago querido de los dioses, gran plenitud de Júpiter!

Mira al mundo, a la tierra, al mar inmenso

y al cielo sublime gravitar bajo el peso de la bóveda celeste;

mira cómo todo exulta al acercarse el nuevo siglo.

¡Ah, que pueda prolongarse el fin de mi vida

y quedarme inspiración suficiente para cantar tus hazañas!

Nadie me ganaría con sus cantos, ni el tracio Orfeo ni Lino,

aun asistidos aquel por su madre, y este por su padre:

Orfeo por Calíope, Lino por el hermoso Apolo.

Incluso Pan, delante de la Arcadia como juez, no podrá competir conmigo;

incluso Pan, delante de la Arcadia como juez, se declarará vencido.

Comienza, mi pequeño, a reconocer por su sonrisa a tu madre

-nueve meses acarrearon continuas molestias a tu madre-,

comienza, mi pequeño: a quien no sonrieron sus padres

ningún dios lo juzga digno de su mesa, ninguna diosa, de su lecho.

5

-Tus versos son para nosotros, oh divino poeta,

como un sueño en el prado para la gente cansada; como, en pleno calor,

apagar la sed en la deliciosa agua de un arroyuelo saltarín.

 

- Como a Baco y a Ceres, a ti, cada año, los agricultores

te harán votos: y tú los obligarás a cumplirlos.

6

[Mnasilo y Cromis en compañía de la náyade Egle, sorprenden a Sileno, que duerme ebrio en su cueva. Lo atan y lo obligan a cantar un poema. Su canto es un poema mitológico]

 

¡Adelante, Piérides! Los jóvenes Cromis y Mnasilo

vieron en un antro a Sileno, postrado por el sueño,

con las venas hinchadas, como siempre, por el Iaco de la víspera;

unas coronas tejidas habían caído de su cabeza, no muy lejos,

y tenía un pesado cántaro colgado de su asa gastada.

7

-¿Qué podía yo hacer? No tenía ni a Alcipe ni a Filis

para encerrar en su morada a los corderos recién destetados,

y además un gran certamen se presentaba: ¡Coridón contra Tirsis!

Preferí, pues, su juego a mis serios asuntos.

Ambos, en versos alternados, empezaron a concursar;

las Musas querían que se compusieran versos alternados.

Estos son los que Coridón recitaba y aquellos serán los de Tirsis.

 

- El fresno es el árbol más bello de los bosques; el pino, de los huertos;

el álamo, de los ríos; el abeto, de los altos montes.

Pero, Licidas bello, si vinieras más a menudo a verme,

ganarías al fresno en los bosques y al pino en los huertos

8

- La fría sombra de la noche acababa de retirarse del cielo;

era el momento en que el rocío de la blanda yerba gusta más al rebaño

 

- Ahora, que el lobo huya del cordero, que los duros robles

produzcan manzanas doradas, que el narciso florezca en el aliso,

que los tamariscos exuden de sus cortezas el ámbar untuoso,

que los búhos compitan con los cisnes, que Títiro sea un Orfeo,

un Orfeo en los bosques, un Arión entre los delfines.

Comienza, flauta mía, conmigo, los versos del Ménalo.

 

9

 

[La bucólica refleja el drama personal de Virgilio durante las expropiaciones ]

 

-Oh Licidas, esto nunca lo habíamos temido: haber vivido tanto

para que un extranjero, adueñado de nuestros campitos, nos diga:

“Esto es mío, ¡fuera de aquí, antiguos agricultores!”

Ahora, vencidos, tristes, ya que la Fortuna todo lo trastorna, 5

le llevamos a él estos cabritos -¡qué le traigan maldiciones!

 

- La edad se lleva todo, incluso la memoria; en mi infancia, recuerdo,

acostumbraba enterrar largos soles cantando.

Tantas poesías están ya olvidadas, y ni aun la voz acompaña a Meris;

los lobos fueron quienes miraron primero a Meris.

- prosigamos la ruta cantando: nos pesará menos el camino.

Para caminar cantando, te aliviaré de tu carga.

10

No cantamos a los sordos: los bosques todo nos responden.

-¿Qué bosques o quebradas os retuvieron, jóvenes Náyades,

cuando Galo se consumía por un amor no correspondido? 10

Porque ningún pico del Parnaso ni del Pindo

ni la aonia Aganipe pudieron demoraros.

De él se lamentaron los laureles y tamariscos;

el pinífero Ménalo y las rocas del gélido Liceo

también lo lloraron cuando yacía bajo una roca solitaria.

-prefiero sufrir en los bosques y en las guaridas de las fieras

y grabar mis amores en los árboles tiernos.

¡Al crecer los árboles, creceréis, mis amores!

 

-El Amor vence todo: cedamos también nosotros al Amor.

 

NOTAS:

-La palabra "bucólico" proviene del griego boukolikós (de boukólos, boyero) a través del latín bucolicus, y se refiere a relatos, poemas y expresiones artísticas que se inspiran en representación de la vida del campo y la naturaleza. "Boyero" es una persona que cuida bueyes.

-Bucolismo: idealización de la naturaleza y de la vida campesina.

-La palabra "égloga" viene del griego eklogé y significa "escogido, un poema pastoral en forma de dialogo". Sus componentes léxicos son: el prefijo ek- (hacia fuera), y legein (escoger, decir, expresar).

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